Potencia contratada: la parte de tu factura que casi nadie revisa
28 de agosto de 2026 · Equipo LUZ123

Cuando alguien quiere ahorrar en la luz, casi siempre mira el precio del kWh. Tiene lógica, pero hay una segunda palanca de la que se habla mucho menos: la potencia contratada. Es un coste fijo, se paga cada día del año, y en muchos hogares está sobredimensionada desde hace años.
Qué es exactamente la potencia contratada
Es la cantidad de kilovatios que puedes usar a la vez. Con 4,6 kW puedes tener funcionando, por ejemplo, el horno y la lavadora con la casa iluminada; con 3,45 kW quizá tengas que elegir. Si superas tu potencia, el interruptor de control salta y toca resetear.
En la tarifa 2.0TD puedes tener dos potencias distintas: una para las horas punta y llano, y otra, normalmente más barata, para las horas valle.
Por qué suele estar sobredimensionada
- Muchas viviendas mantienen la potencia que se contrató al construirse, pensada para acumuladores o cocinas que ya no existen.
- Tras una reforma o al cambiar a electrodomésticos más eficientes, nadie se acuerda de bajarla.
- Ante la duda, históricamente se contrataba de más "por si acaso". Ese por si acaso se paga cada día.
Cómo saber si te sobra potencia
Una pista sencilla: ¿te ha saltado el interruptor alguna vez en los últimos años? Si la respuesta es no, ni siquiera aquel día de Navidad con el horno, la vitro y la calefacción a la vez, es probable que tengas margen para bajar.
La confirmación seria sale de tus datos reales de consumo: los maxímetros o registros de potencia máxima demandada que guarda tu contador digital. Ahí se ve el pico real que ha necesitado tu casa.
Qué implica cambiarla
Bajar (o subir) potencia es un trámite con tu comercializadora que ejecuta la distribuidora. Tiene un coste administrativo pequeño y, por norma general, no se puede modificar más de una vez cada doce meses, así que conviene calcular bien antes de tocar nada.
Nuestra comprobación
Cuando analizamos tu factura, no miramos solo el precio de la energía: revisamos también si tu potencia encaja con tu uso real. A veces el ahorro está en cambiar de tarifa; otras, en dejar de pagar por kilovatios que nunca usas.